Una aventura inesperada

Afortunadamente, desde que estoy en el parque he tenido varias aventuras inesperadas. Les voy a contar sobre mi fin de semana de aventuras con unos de mis colegas- Alexis, Jesús y Hannah. Mi jefe nos dio información para viajar, conocer y reunirnos con los guardabosques del monumento nacional de Coronado y las montañas Chiricahua. Como equipo, salimos temprano del parque hacia Coronado, que esta ubicado en las montañas de Huachuca. Me sorprendió ver la frontera entre México y los Estados Unidos tan cerca y clara. El propósito de ir a Coronado era conocer su centro de visitantes, conocer los guardabosques y los pasantes (Zac, Estefanía, Miguel, Kelsey, Brooke, Cody, Erin y otros) y además limpiar la cueva. Siendo lo último uno de mis sueños. Me parecio gracioso, porque recuerdo haber dicho hacía tres o cuatro semanas atrás que yo deseaba ir a dentro de una cueva pues hace más de diez años que no estaba en una- y mi sueño se cumplió. Yo deseaba ésto porque el calor de Tucson esta al máximo (más de 110 grados F) y las cuevas ofrecen un escape del poderoso sol .

Yo pensé que el objetivo de limpiar la cueva era para recoger basura, pero esto no fue la única razón. Cada año, los parques reúnen guardabosques y pasantes para limpiar los grafitis y vandalismo dentro de las cuevas ya que éstas sufren cuando no hacemos nada. Entonces, hicimos un gran equipo realizando una caminata por un sendero que fue corto, pero intenso. Caminamos 0,5 millas, alcanzando una buena elevación cual estuviéramos subiendo muchas escaleras. Nuestro punto para recuperarnos fue en la entrada de la cueva. Allí, hablábamos sobre los riesgos de entrar a la cueva, los murciélagos y las instrucciones en cómo a limpiar los grafitis (cepillos y botellas de agua). También, cada persona que entraba tenía que usar un casco con linterna. Fue increíble  estar dentro de una cueva tan profunda y grande. No lo puedo describir bien, pero fue como si yo entraba en un mar de piedras;  sentía como si estaba nadando en la oscuridad hasta el momento que prendí mi linterna. Hicimos un ejercicio antes de empezar la limpieza en donde nos sentamos juntos en medio de la cueva y apagamos todos las linternas sin un propósito claro. Yo elegí tomar este tiempo para meditar y agradecer este momento para estar en una cueva linda con amistades. Pero te digo que la oscuridad de una cueva es totalmente algo único- es tan, tan oscuro que no puedes ver a nada o nadie, ni tu propia mano en frente de tu cara. Después empezó la limpieza de la cueva, que duró hasta la tarde. El cambio de clima cuando salíamos de la cueva fue un poco intenso- la cueva era más fría, comparada con el desierto afuera. Honestamente, yo estaba un poco medio nerviosa cuando entre a la cueva la primera vez, pero me sentí más cómoda cuando estábamos todos juntos con nuestro equipo. Después de la limpieza, fuimos al centro de visitantes, donde todo esta completamente bilingüe e interesante- las exhibiciones incluyen algo de nuestra comida del área, una ofrenda y los conquistadores. Junto a mi equipo de Saguaro, salimos a las 3:30 de la tarde, para llegar a Tucson a las 5.

Al siguiente día, nos reunimos otra vez (Alexis, Jesús, Hannah y yo) para manejar hacia las montañas de Chiricahua. Las montañas de Huachuca están ubicadas al sur este de Saguaro y las montañas de Chiricahua están completamente al este. Llegamos a las 9 de la mañana para explorar el centro de visitantes y reunirnos con Zac, Miguel, Ynes, Estefanía, Cody, Brooke, Kelsey y Erin. Hicimos una caminata de 4,5 millas por el sendero llamado “Echo Trail”. En medio de nuestra caminata, hicimos una actividad de interpretación pues todos nosotros, incluidos las personas que vivían en el parque, tienen historias para compartir. Primeramente, hicimos una actividad que fue una mezcla de “Pictionary” y “Telephone”- que yo ya había hecho antes y después hicimos una actividad en donde escogimos una cita de personas famosas y discutimos los sentidos de estas citas. La caminata fue increíble y quisiera regresar muy pronto. Salimos de allí a las 4 y llegamos a Tucson a las 6. El sábado fue nuestro último día juntos y nos reunimos una vez más en Coronado. Muchas personas faltaron- solamente fueron Zac, Cody, Erin, Miguel, Ynes, Estefanía, Karly y yo. Hicimos una actividad de interpretación, en donde teníamos dos versiones de la historia de cómo esa tierra fue conquistada y tuvimos una discusión sobre ésto. Después, Karly, Miguel, Ynes y yo hicimos una caminata de 3 millas hasta la cima de una montaña y fue maravilloso. Esta caminata también fue increíble y quisiera regresar muy pronto. Es muy, muy bueno que nos reuniéramos en varios parques para aprender más sobre el sureste de Arizona y además ahora tengo nuevos amigos. Finalmente, voy a trabajar con Miguel, Ynes y Estefanía porque ellos son estudiantes de biología en Agua Prieta, México y van a estar en Tucson hasta finales de julio. Un elemento adicional de nuestros viajes es que ellos tres no hablan inglés y algunos de nuestros alumnos no hablan español, entonces Zac, Alexis, Jesús y yo fuimos traductores- y esto me gustó mucho. A veces, es difícil  tener discusiones profundas, pero al mismo tiempo estoy muy agradecida y aprendí mucho más.

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