How To Fall in Love with the Everglades Part III/IV. Black Lives Still Matter.

Last week and this week, my heart has warmed up to South Florida in a way I did not think possible a few years ago. I grew up in a city, without much connection to water, and now live in a place where it is the center of many people’s livelihoods, connections to earth, and is constantly fought over for commercial and recreational use, protection and preservation. A kind reminder for myself and readers: the notion of national parks and protected lands usually erases indigenous histories and allows current systems to exist through the inheritance of stolen lands and the exclusion of many. NPS is making an effort to change that, which is appreciated. I read Their Eyes Were Watching God by Zora Neal Hurston. I happily realized it takes place in Southern Florida, spanning from Orlando to the Everglades. This novel was written by a black woman with a black woman protagonist, that tells a story about love and life in a place that I now call home. I want everyone to read it. Towards the end of the novel Janie says to her friend, “It’s uh known fact, Pheoby, you got tuh go there tuh know there. Yo’ papa and yo’ mama and nobody else can’t tell yuh and show yuh” (183), which is just a snippet of the beautiful things she says in the novel. That’s how I feel about the Everglades. Without reading and bearing witness to the history held in its wetlands and hardwood hammocks, one cannot truly imagine and understand how people have navigated its terrain. Before you drive through stopping for turtles and birds, see the fog settling over the Pinelands in the distance, or feel the dread of mosquitos following you into your house, your car, and workplace, you might not know the Everglades. It is as much a physical space as it is a mental, emotional, and spiritual one. For all the claimed unworthiness (by white settlers) of it in the 1800s, its meaning has been recognized for its multi-faceted value and wealth of historical knowledge. Increasing access to this is a priority and should remain that way so more folks can be part of it. The Swamp by Michael Grunwald focuses its first few chapters on the rich history of native people’s resistance to white colonialists. Grunwald writes, “…few politicians were inclined to exempt the Seminoles, who had shed American blood and sheltered American slaves. The very existence of the Seminoles in Florida threatened the institution of slavery; 800 blacks fled plantations to join the tribe, the largest slave revolt in U.S. history if considered in masse” (47), highlighting the difficulties, the victories, and the losses that occurred in the very places that I am working in. Three wars were fought with and won by the Seminoles. Hurston says in her novel, “A man is up against a hard game when he must die to beat it” (178), which reminds me of the tragedies we have endured these last few weeks. Fast forward from the 1700s to 2016. What does solidarity look like for the current native population? How/do folks include the history of runaway slaves and their descendants in the narrative of the Everglades? How/do we communicate this complex history to tourists who see the park for a day and are primarily interested in alligators? How/do we honor those who fought colonization successfully for so many years? Is that the place of a national park? Is that my place as an intern hired for the purposes of ‘diversity’? Is the National Park Service linked to social movements like Black Lives Matter? Does it work to support those the government and other places marginalize and oppress? Should it? In Dry Tortugas National Park, Cuban refugees land there often and they are not turned away. Do we include those narratives as well? It would be a beautiful and interesting project. There are many more questions and the answers come in all shapes and sizes for the unique position of national parks. One of those is through the oral history project that Norma and I put together, called Comparte Tu Historia, to document the relationship between the local Cuban community and the park. Hopefully it picks up over the years and can be beneficial to both the community and the park’s history. This summer I have heard dialogue around learning, sharing, and critiquing national park history and it’s future. The office I work in had brief conversations about the events in the news, one of my supervisor’s being extremely supportive, and I wrote a blog post last week with resource guides. This week, I leave it to you to make the connections between Zora Neal Hurston’s book, Michael Grunwald’s recaps of history, my daily experiences, the questions that I ask myself (and others) and connect them to today. I hope you all encourage the creation of material and conversations that highlight the intensity and diversity of this landscape. I hope we can discuss what our positions represent and make a difference. To me, black lives matter. To me, hiring diverse interns means acknowledging our realities,  the challenges we bring, and changes we ask for.

Cómo enamorarse de los everglades parte III/IV.

Las idas negras todavía importan.

Ésta y la semana pasada, me enamoré aún más con el sur de la Florida.  Crecí en una ciudad sin mucha conexión al agua, y ahora vivo en un sitio donde el agua es muy importante para la gente, los negocios, la recreación, la protección y la preservación. Un recuerdo gentil: los parques nacionales y tierra protegida usualmente borran historias indígenas y permite que los sistemas actuales existan con una herencia de tierras robadas. El servicio nacional de  parques está trabajando para cambiar eso, lo cual es muy apreciado. Leí Sus Ojos Miraban a Dios escrito por Zora Neal Hurston. Con felicidad entendí que el cuento ocurren el sur de la Florida, desde Orlando hasta los Everglades. La novela, escrita por una mujer negra sobre una protagonista negra, nos cuenta sobre la vida y el amor en un sitio que ahora llamo mi hogar. Quiero que todos lo lean. Hacia el fin de la novela Janie dice a su amiga [traducido], “Es un hecho que alguien tiene que ir a un sitio para conocer un sitio. Ni tu papá ni tu mamá ni nadie más te puede decir o enseñar” (183), lo cual es una pequeña parte de las otras cosas que dice en la novela. Yo tengo ese sentimiento sobre los Everglades. Sin leer y ver la historia mantenido en los humedales y los hamacas de madera dura, a una persona se le hace difícil imaginar y entender cómo la gente navegó el terreno. Antes de que manejes, parando para observar tortugas y pájaros, viendo la niebla alrededor de los árboles en la distancia, o temer los zancudos siguiéndote dentro de tu casa, tu carro, tu trabajo, a lo mejor, no conoces los Everglades. Es tanto como un espacio físico como un espacio mental, emocional, y espiritual. Por el supuesto poco valor que los conquistadores le dieron en los 1800s, el sentido del parque he sido reconocido por su valor y su cantidad de historia.  El aumento del acceso al parque es muy importante para que más gente pueda disfrutarlo. El Pantano escrito por Michael Grunwald, enfoca sus primeros capítulos en la resistencia de los indígenas contra los conquistadores. Grunwald escribe [traducido], “…poquitos políticos estaban dispuestos a darles exención a los Seminoles, quienes habían matado  americanos y dado refugio a los esclavos americanos. La existencia de los Seminoles en la Florida amenazaba la institución de esclavitud, 800 negros huyeron de las plantaciones a [los poblados], la revuelta más grande de los esclavos si está considerado en masse” (47), demostrando las dificultades, los triunfos, y las pérdidas que ocurrieron en los sitios donde trabajo. Habían tres guerras entre los Seminoles y los conquistadores. Hurston dice en su novela [traducido], “Un hombre está contra un juego difícil cuando tiene que morir para ganar” (178), lo cual me recuerda de las tragedias que hemos sentidos en las semanas pasadas. Avance rápido de los 1700s hasta el 2016. ¿Cómo se parece la solidaridad a comunidades nativas o negras? ¿Se incluyen las narrativas de esclavos escapados y sus descendientes en la historia de los Everglades?¿Cómo comunicamos esta historia complejo a las turistas que visitan el parque por unos días y sólo quieren ver a los alligators? ¿Cómo honramos a los que pelearon contra la colonización por tantos años? ¿Es este  el papel de un parque nacional? ¿Es mi papel por ser una pasante para ‘la diversidad’? ¿Tiene el parque nacional conexión con los movimientos sociales? ¿Trata de apoyar a la gente que el gobierno y otras cosas marginaliza y oprime? ¿Debe hacerlo? En el parque nacional de las Tortugas Secas, los refugiados cubanos llegan a menudo y no lo mandan devuelto por la ley. ¿Debemos de incluir esos testimonios? Sería un proyecto muy bonito e interesante. Hay muchas preguntas y las respuestas vienen en todos modos para la posición única de los parques nacionales. Una de las respuestas puede ser el proyecto que Norma y yo creamos, llamado Comparte Tu Historia, que documenta la relación de la comunidad Cubano y el parque. A lo mejor se aumenta y puede ser beneficial a la comunidad y a la historia del parque. Este verano he escuchado conversaciones alrededor del apredimiento, compartimiento, y crítica sobre historia y el futuro. La oficina donde yo trabajo tuvo conversaciones breves sobre los eventos en las noticias, una de mis supervisores era muy ayudante, y escribe un blog la semana pasada con más recursos. Esta semana, yo te dejo para que hagas las conexiones entre la novela de Zora Neal Hurston, Michael Grunwald’s investigaciones, mis experiencias diarias, las preguntas que pregunto, y conectar todo con hoy en dia. Espero que todos fomentan la creación de material y conversaciones que iluminan la intensidad y la diversidad de la tierra. Espero que podemos discutir las posiciones que tenemos y las diferencias que podemos crear. Para mí, las vidas negras importan. Para mí, contratar a pasantes diversos requiere el reconocimiento de nuestras realidades, los desafíos que traemos, y los cambios que queremos empezar.

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