How to Fall in Love with the Everglades Part 2

Last Friday, the team and I went out to Loop Road Education Center where we met with Rick Anderson, a passionate South Floridian whose family has been here for many generations. Rick began his talk by asking all of the audience members to introduce themselves, explain how they got to the Everglades, and in what capacity they were working here. To go around the room and hear a bit of everyone’s journey to this particular location was a pretty powerful beginning to his presentation. Mr. Anderson lived in the Everglades before it became a national park and worked for the park service in their early years. After being rejected from becoming a park ranger for many years, he became the Fire Management Officer, meaning he can read a habitat and see what relationship it has to burning. Fire and water work together within the landscape of the Everglades; it is quite a powerful and crucial relationship that allows ecosystems to remain in balance with one another. As Rick Anderson talked to us about how the Everglades came to be, there were many subtle (and not so subtle) critiques of the National Park Service. He discussed the history of the native tribes and the many effective ways they resisted the settlers, the runaway slaves that arrived in Florida and joined native communities, and how his family has an extreme aversion to things related to the park service because they asked his family to leave for the conservation of the Everglades. He highlighted a dynamic history of this particular area of South Florida, which spoke to a lot of my curiosity about the past as well as the ways South Florida functions today. Fire was as much a part of the culture for Floridians as the water. It takes time and patience to understand the details of such a varied ecosystem to appreciate it. In reading a few chapters in The Swamp by Michael Grunwald, much of the beginning is spent detailing the landscape and what makes this place the Everglades. He also describes through the texts and voices of other folks what a difficult and challenging place it was (and still is) to live and work in. From the terrain to the wildlife (and let’s not forget the blankets of mosquitos) it put a lot of people to the test, many of whom attempt to conquer or manage the landscape. One of the last things Rick said to us was that, “You may love the Everglades, but the Everglades will never love you”, which made me rethink the title of my blog! Maybe unrequited love is okay this time around? The Everglades might push us, but it will hopefully only make us stronger and more conscious of what we are doing here. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ La semana pasada, el equipo de Educación e Interpretación fue al Loop Road Centro de Educación donde conocimos a Rick Anderson, una persona muy apasionada por ser del Sur de Florida y cuya familia ha estado aquí por muchas generaciones. Rick empezó su presentación preguntando a todos quiénes son, cómo llegaron a los Everglades, y en qué capacidad están trabajando con el parque. Ir por alrededor del cuarto para escuchar un poquito del trayecto de cada persona en este lugar en particular es un comienzo poderoso para una presentación histórica. El señor Anderson vivió en los Everglades antes de que el gobierno lo convirtiera en un parque nacional y trabajo para el parque por unos cuantos años. Después de muchos años de intentar  ser un guardabosques sin ser aceptado, él se hizo Oficial de Manejo de Fuego, lo cual incluye analizar el área y conocer la relación entre esa área y el fuego. El agua y el fuego trabajan juntos dentro del paisaje de los Everglades; es una sistema muy poderoso e importante en asegurar el equilibrio entre los ecosistemas diferentes. Al hablar sobre el parque y como lo formaron, tuvo muchos comentarios sobre el Servicio Nacional de Parques. El discutió la historia de la gente indígena y las maneras efectivas que resistieron a los conquistadores, los esclavos fugados quienes llegaron a la Florida y se juntaron con los indígenas, y cómo su familia tiene una aversión al Servicio de Parques Nacional porque ellos fueron expulsados de sus casas por la conservación de los Everglades. El habló sobre la historia dinámica de el Sur de Florida y me ayudó en entender este lugar mejor. El fuego era parte de la cultura tanto como el agua. Toma tiempo y paciencia para entender los detalles de un sitio tan complicado y variado para apreciarlo. Al leer los primeros capítulos de The Swamp escrito por Michael Grunwald, mucho del comienzo describe el paisaje y los cosas únicas de los Everglades. Él usa las voces y textos de otra gente para ampliar los imágenes y para enseñar las dificultades de vivir en este lugar. Desde la tierra hasta la biodiversidad (y no nos olvidemos de las nubes de zancudos) siguen poniendo a la gente a prueba, especialmente los que tratan de dominar el paisaje. Una de las últimas cosas que Rick nos dijo fue, “Aunque tú ames a los Everglades, los Everglades no te van a amar” y me hizo pensar sobre el título de mi blog! A lo mejor el amor no correspondido funciona esta vez. Los Everglades nos pone presión, pero espero que nos haga más fuertes y conscientes de lo que estamos haciendo en ellos.    

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