Demostración del proyecto

Después de varios días de fallecimiento de abuela Martina. Me tuve que adaptar a un nuevo estilo de vida, ya que no soy estudiante universitaria a tiempo completo. Muy agradecida con el programa LHIP que me extendieron por diez semanas más para poder terminar y contemplar el proceso completo del proyecto de conservación.

Tan pronto que regresé a Puerto Rico, durante toda la semana al amanecer recorro hacia la universidad a tomar unos cursos graduados de Historia y más tarde al finalizar las clases, rápidamente me dirijo hacia al taller de bastión de Santa Elena para completar mis 40 horas de trabajo. Debido a que no recibo ninguna ayuda económica, solamente obtengo de mi salario del internado para invertir y poder completar mis estudios graduados.

Me he dedicado a mis estudios y trabajo sin detener… Me dificultó mi primera semana, luego aprendí a organizar mi agenda personal diariamente. Debido a mis esfuerzos de trabajo, el director del proyecto me asignó un nuevo puesto como la “líder del equipo de preservación histórica”. Me dedico a orientar, educar, adiestrar y dirigir dentro del proyecto a un grupo de jóvenes voluntarios.

20160908_141459Aun así, me encuentro en la etapa tediosa de la remoción de las capas del tubo Ordóñez, ya que la superficie es demasiada áspera y su pigmentación es intensamente gruesa. Debido a su grosor de pigmento se rompieron tres puntas de martillos neumáticos, tuve que utilizar una herramienta manual, que se le conoce como cincel para poder bajar el ancho de la pigmentación, para luego suavizar y difuminar la superficie del cañón.

Justamente en el momento, aparecieron un grupo de estudiantes del colegio San Ignacio de Loyola, quienes se encuentra asombrado e interesado en el área de preservación histórica. En la cual le hice una pequeña demonstración básica de limpieza manual de un artefacto histórico, mostraron su interés trabajar voluntariamente en el proyecto.

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