Esta tierra no es suya, ni es mía.

Esta tierra no es suya, ni es mía. Esta tierra es de todos nosotros, pero al mismo tiempo todos somos visitantes.

Es fácil decir que todos los días que estoy trabajando, estoy aprendiendo algo nuevo. Tal vez, es muy difícil escoger solamente una cosa para este diario. Desafortunadamente, así como he aprendido muchas cosas buenas, también aprendí sobre algunas  malas. Ahora voy a compartir algo nuevo que yo he aprendido que es muy bueno. Yo le comenté a mi supervisor sobre mi interés en la arqueología del parque. Entonces, pude trabajar dos días consecutivos con el único arqueólogo del parque, Ron Beckwith. Él ha trabajado con el parque por más de 10 años. Inicialmente, hicimos una caminante en un parte del parque que hasta recientemente era un rancho de vacas. Esto fue en la parte este del parque, cerca de las montañas de Rincón. Pusimos “waddles- que son mezclas de “mulch” y madera seca, para cubrir la entrada del rancho. Hicimos esto para proteger la tierra de la erosión. Interesantemente, esta tierra tiene varios artefactos de la gente indígena que vivían aquí hace años y basura del Conservation Corps de 1930’s. Todos los artefactos que encontramos aquí, debemos dejarlos en esta área pues es propiedad privada y protegida. Las únicas cosas que sacamos de allí son piezas raras y son parte de la colección que el parque quiere preservar. Encontramos varias partes de ollas, platos- utensilios de arcilla. Sin embargo, yo comenté que sería muy interesante si encontrásemos la punta de una flecha y fui- justamente yo fue la única que encontró una lo cual fue una sorpresa. Ron puso la punta de flecha en una funda, escribió mi nombre y me dijo que esta punta sería guardada en los archivos. Esel mismo día, viajemos al Western Archeological Center (WAC), ubicado al oeste del parque. Allí vimos toda la colección del parque- con objetos muy antiguos como joyas, sandalias, ollas y cosas de 50 años atrás tal y como pinturas, mesones, gorras del 1930’s Conservation Corps. Inclusive, la colección tiene las semillas de maíz (o como mi madre ecuatoriana dice, choclo) más antiguas de esta zona. Recientemente me enteré que nos gusta, como seres humanos, guardar aquella partes de nuestra historia que nos gustan más. Es imposible a guardar todo, entonces mi idea es que la colección refleje el 10% o menos de lo que fue descubierto. Fue muy interesante a ver el proceso de cómo ellos limpian, guardan y clasifican los objetos de la colección. El segundo día, Ron y yo nos encontramos a las 5 de la mañana para ir a otro parte del parque donde se encuentran los restos de las casas de la tribu Hohokam. Los Hohokam vivieron en los años 300-1500 AD, y la única cosa que ellos dejaron adicionalmente a los pedazos de ollas, fueron piedras que estaban alrededor de perímetro de las casas o cuartos. Nuestra prioridad fue dibujar mapas impresos a escala, para luego hacer mapas digitales. Fueron seis casas y este proceso, con reglas, lo hicimos hasta las 11 de la mañana, hasta que eran más de 100 grado F en el exterior. Disfruté mucho de aprender algunos aspectos del trabajo de Ron. Para mi, este trabajo fue relevante porque yo tomé una clase en la universidad de Arizona, “Environmental Archaeology”, y tengo algo de conocimiento sobre arqueología básica. También, Ron sabe mucho más sobre el parque, de los valores de los recursos culturales- algo sobre lo cual sigo interesada en aprender más de nuestro parque.

También, algo que me gustaría considerar es la historia de nuestro lugar y cómo los seres humanos usaron la tierra antes de nosotros. Esto es algo que deberíamos siempre considerar antes de usar un sitio para investigaciones científicas, especialmente porque el desarrollo de la ciencia es uno de los  objetivos del parque.

En palabras de Ron, “patate”  o un tipo de cuarto que las personas nativas tenían, él me dijo que esta palabra es “español”, pero yo nunca la he escuchado o usado, creo que es parte del español nativo de esta zona.

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